Una paleta de colores con gramófono
Este jueves 4 de noviembre, el pianista maltés Stefan Cassar llenaba una de las salas de la Reial Acadèmia Catalana de les Belles Arts de Barcelona con Debussy, Chopin, Ravel, Lizst, Saint-Saëns y Rachmaninoff pasados por el sonido del piano Acouhyb.
Stefan Cassar conoció el proyecto Acouhyb a través otros músicos, y se puso en contacto con en Sergey. Reflexiona: “este sistema es único y muy especial. No es la primera vez que se cambia la afinación de un piano, está claro, pero este tiene unos colores muy particulares que me permitían ampliar la paleta”. Sergey invitó a Stefan Cassar a venir a Barcelona y probar el piano. “Era el primer concierto que hacía en Barcelona –cuenta Cassar–. Pude tocar el piano antes del concierto, pero es muy rico y tiene muchas posibilidades. Me gustaría seguir encontrándole colores”.
Según Cassar, una de las tareas más importantes del artista es la de ampliar la paleta de colores. “Por eso interpreté tantos tipos de compositores”, dice. “Cada compositor tiene su color y es interesante cuando se pone en cuestión porque el instrumento cambia.” Por eso eligió compositores del XIX y el XX y piezas escritas específicamente para piano. “Tiene que ver con las imágenes. Por eso elegí el impresionismo francés, como Ravel, que recrea imágenes, y te permite crear toda una atmósfera. O Debussy, basado en los colores. Pensé que sería interesante probar de interpretar a Debussy sin destruir sus líneas ni su fraseo, y usando el máximo de colores para pintar la pieza.”
El fraseo particularizado de Cassar fue una de las cosas que el sonido del Acouhyb no cambió. “Tienes que seguir el fraseo del compositor, pero también lo tienes que vivir. Quiero hacer lo que dice el compositor, pero quiero que entre en mí y que se vuelva natural, para mí y para quien me escucha. No creo que todos los intérpretes lleguen a la misma conclusión. Cuando le dedicas tiempo, te das cuenta de que la manera de respirar la pieza y sentirla tiene que parecer lógica. Trabajo mucho en la textura, las melodías internas...”. Como si pintara un cuadro. Stefan Cassar destaca la idoneidad de la Casa Llotja para un espectáculo así; un lugar que remite al siglo pasado, lleno de cuadros y decoraciones, de colores, pasillos y salas.
El piano Acouhyb es “una manera nueva de enriquecer la paleta”, según Cassar. Cuando descubrimos un nuevo sonido, se desplazan las categorías de bueno o malo; lo importante es la novedad. Siempre habrá aquellos a quienes gustará y aquellos que lo rechazarán. Es cómo cuando oyes una grabación; cuando escuchas a Rachmaninoff tocando su piano, lo oyes realmente a través del color del gramófono. A mí me gustan mucho las grabaciones. Pienso que se tiene que diferenciar el arquitecto de la música y la calidad del sonido, y pueden sumarse”.
“Yo no estoy enganchado a mi piano; me gusta tocar otros. Siempre he encontrado emocionante ser sorprendido por un instrumento. Hay que tener una imagen del sonido que quieres, pero es bueno adaptarla al que te permite el nuevo piano. Tampoco quiero que suene cada vez igual. Con el Acouhyb esto mejora. No tendrás el sonido de un Steinway, pero tienes una cosa más íntima. Es un piano que suena como si estuviera desafinado, pero está afinado. Suena tímido, íntimo, tierno, como un piano antiguo, como una grabación. Tienes eso, pero no lo puedes explicar a los que quieren un sonido limpio y claro. Es un material nuevo, y me gusta, porque lo pone todo en cuestión y obliga a repensar la música”.

Stefan Cassar ya planea volver el mayo y el noviembre a regalarnos nuevos colores con el piano Acouhyb. “Esta era la primera vez que lo tocaba y no estaba muy familiarizado con él. Me gustó quedarme con la sensación de que tenía muchos más colores a utilizar. La próxima vez, quisiera probar algo más demoníaco. Algo que cree un sonido con más materia. Piezas que pidan este bello sonido metálico y una atmósfera más íntima.”

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